Quotes from Ana María Matute
Here I am now, this green drinking glass before me, my heart heavy. Can it be that life begins with scenes like this? Can it be that we live out complete lives as children, drinking down our lives in one go, only to repeat ourselves stupidly, blindly, meaninglessly?
~ Ana María Matute
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Las lágrimas que no vertía ante los demás fueron rodeando poco a poco su corazón, puesto que caían hacia dentro. Formaron una cobertura, como una urna de cristal, que lo separaba y protegía. Y fue alejándolo también, cada vez más, de cuanto la rodeaba.
~ Ana María Matute
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Tenía los ojos tan azules como jamás se habían visto en aquel reino. Y, por estar este muy alejado del mar y soñar sus habitantes en él, le pusieron el nombre de Azul. Y es así como, con el nombre de Príncipe Azul, ha permanecido en la leyenda. En esta y en otras muchas.
~ Ana María Matute
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Pero debe suponerse que, tal y como suelen terminar estas historias, fueron muy felices. Aunque la Princesa nunca más sería tan cándidad, ni el Príncipe tan Azul, ni los niños tan ignorantes e indefensos.
~ Ana María Matute
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Para cuidar y atender su educación —respondió el Conde Olar con voz reventante de orgullo, y una chispa de maligna socarronería—. Para adiestrarlo en el arte de la caza y de las armas». Era la primera vez que Sikrosio oía llamar a su padre arte a aquella suerte de desesperación colectiva que les obligaba a lanzarse unos sobre otros, espada en mano, en defensa de un palmo de tierra.
~ Ana María Matute
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Querida, no olvidéis que ésta es una isla, y una isla mujer: y que si bien nadie puede dudar que los hombres son extraordinarios conquistadores, además de otras cualidades bien conocidas, en definitiva las mujeres somos la civilización.
~ Ana María Matute
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Se es de donde se quiere ser, y se pertenece a quienes se desea pertenecer... Lo mismo al revés.
~ Ana María Matute
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Sí, acabo de comprender, mi buen aprendiz. El dinero se necesita, ya que el mundo está así montado. Pero el dinero vale por lo que da a cambio y no se le debe amar en sí.
~ Ana María Matute
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Se me partía el corazón, así que en un descuido de Tata María abrí la ventana y temblando de frío, o quien sabe de qué, grité: —¡Espérame, Gavrila, espérame…! Y me esperó tanto que todavía está ahí, con su mano levantada, saludándome. En ese tiempo, en ese lugar indefinible donde se guarda lo más profundo y, quizá, lo más inexplicable de la memoria.
~ Ana María Matute
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Y así, ninguna de ellas, como dije, se casó. Lo que no impedía que vivieran muy tranquilas y felices, en la gran casa, con su prado, su chopera, su huerta, sus viñas y todas sus grandes y hermosas tierras. Un bello río circundaba la finca, profundo y verde, bordeado de chopos ancianos, álamos y robles. Y más allá, en la ladera de las montañas, se alzaba el misterioso bosque.
~ Ana María Matute
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Y se olvidó del «Ulises». Y de Polizón. Y de Marco Polo. Y de…, pero, ¿a qué seguir? Ninguna de estas cosas tiene nada de extraordinaro. Pues ya advertí en un principio que, al fin y al cabo, ésta era sólo la historia de un muchacho que, un buen día, creció.
~ Ana María Matute
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Ya no temblaba. No sentía. Todo huía de mí, como los pájaros de Andersen, hacia las Tierras Calientes. No podía llorar, y me tendí suavemente en el suelo mientras oía, o creía oír, el despacioso vaivén de la puerta del pasillo, perdiendo fuerza. Y un campanilleo medio sofocado por el silencio, el silencio que iba repitiendo una voz sin sonido: «Ven, ven, ven…». Fue la primera vez que me morí.
~ Ana María Matute
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Qué grande era el sol en el cielo, o a mí me lo parecía. Y cuando salió la carroza blanca, arrastrada por caballos blancos y pajes vestidos de blanco, algo se rompió en mí o en el mundo. De pronto no creí en nada de cuanto me habían dicho: todo era una mentira más de los Gigantes; porque allí mismo, del blanco casi cegador, se alzó él ante mis ojos —y supe que era sólo ante mis ojos, un adiós sólo mío—
~ Ana María Matute
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Gabriela distinguió y reconoció en esta luz una música que encendía en su mente y en su corazón cada vez que ella se descalzaba y entraba en sus sueños. Allí había un bosque, y en el bosque un Viejo Roble. Y, como otro libro, el Viejo Roble se abrió y ella vio su interior.
~ Ana María Matute
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Contraviniendo consejos abrí el balcón de la sala, solo para oler la cercanía del bosque. Para mi nunca seria peligroso. Pese a las advertencias recibidas, el bosque seguia siendo en mi imaginación y en mis sentimientos el único mundo habitable.
~ Ana María Matute
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Volveré a ver al Unicornio? Eduarda aplastó el cigarrillo en el cenicero, sacudió con la mano el humo que aún flotaba en una casi invisible nubecilla, y dijo: —Los Unicornios nunca vuelven.
~ Ana María Matute
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El pánico es un sentimiento que en más de una ocasión reúne la energía precisa que, por lo común, no llega a infundir la razón.
~ Ana María Matute
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One has to fabricate their own world, we must create the steps that will move us forward, that will pull us out of the well. Let's invent life, because it ends up becoming the truth.
~ Ana María Matute
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Le invitaban a vino, tal vez deseaban oír sus quejas, sus lamentaciones, su odio. Pero no podían oirlo («porque tal vez nada de esto existe. Nada más que soladad o indiferencia, nada más que una corteza de hombre, triste caparazón»).
~ Ana María Matute
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Enfrente, a su espalda, a sus costados, estaban las otras cumbres: Oz, Cuatro Cruces, los agudos colmillos de Sagrado, Vientoduro. Más allá, la lejanía del Negromonte. Casí transparente, más allá de los pinares y las hayas, se adivinaba la ingrata zona de las Artámilas, con su hambre y su miseria.
~ Ana María Matute
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Amigo, yo bien sé lo que hacen los hombres con los vencidos". Y no era más que una frase. Nada más. ¿Qué sé yo de lo que hacen los hombres con los vencidos…? ¿Quiénes son, al fin y al cabo, los vencidos? ¿Me creí acaso, entonces, vencido? No: no lo pensé suiquiera. Yo mantenía mi esperanza.
~ Ana María Matute
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Cada naranja es una taza de sangre
~ Ana María Matute
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Qué es el corazón que, a veces, tanto duele? - El corazón es eso que tenemos dentro y que la emprende a patadas, o simula paz, o llena de frío o calor nuestra naturaleza. El corazón, Aranmanoth, es el gran depredador.
~ Ana María Matute
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El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad
~ Ana María Matute
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